¿Qué es la micronutrición?

Estudia el impacto sobre nuestra salud de los llamados micronutrientes.

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Los micronutrientes son aquellas sustancias que nuestro organismo necesita en pequeñas dosis, como las vitaminas, minerales, oligoelementos o ácidos grasos esenciales, entre otros.

 

La micronutrición, evalúa las deficiencias y corrige y optimiza la salud de los pacientes.

En ningún caso se trata de ofrecer una suplementación a ciegas, sino hacerlo tras una valoración detallada y precisa, según las necesidades de cada uno. 

Hay muchas patologías y molestias que pueden tener relación, con la existencia de deficiencias o desequilibrios nutricionales en micronutrientes. 

Detectar y corregir deficiencias en micronutrientes, puede ayudar a prevenir y tratar muchos trastornos y también para mejorar la eficacia de un tratamiento farmacológico.

 

Los micronutrientes, son indispensables para el buen funcionamiento del organismo

Incluso aunque nuestra alimentación sea correcta, muchas veces es imposible obtener las cantidades adecuadas de algunos micronutrientes. 

A fuerza de industrializar la producción de alimentos, por los métodos de cultivo, el refinado, la forma de conservarlos  o por la manera en que los cocinamos en casa, el contenido en micronutrientes de nuestros platos se ha empobrecido dramáticamente. Por ello se ha de incluir la suplementación con estas sustancias tan necesarias e muy difíciles de obtener en cantidad suficiente. 

Los estudios demuestran, que numerosos grupos de población presentan deficiencias nutricionales.

Si abusamos de alimentos ultraprocesados, desplazamos el consumo de los que realmente nutren a nuestro organismo, y que son esenciales para proporcionar un estado saludable.

Aunque se necesiten en cantidades muy pequeñas, su papel es decisivo en numerosos procesos fisiológicos. Por lo tanto, son indispensables para mantener un buen estado de salud.

Los ámbitos de aplicación de la micronutrición

Son muchas las situaciones en las que es necesaria la suplementación con micronutrientes. Efectivamente, múltiples circunstancias pueden generar deficiencias: alimentación desequilibrada, mayores necesidades (por ejemplo, durante el embarazo, en fase de crecimiento, en caso de estrés intenso que “consume” mucho magnesio, etc.). 

Una deficiencia de micronutrientes puede causar trastornos funcionales como, por ejemplo:

  • Estados carenciales al realizar una dieta, en momentos de estrés, recuperación tras cirugía o convalecencias.
     

  • Exigencia nutricional en momentos en los que nuestro organismo está sometido a mayor desgaste como ejercicio intenso, exámenes, estrés...
     

  • Situaciones hormonales especiales: embarazo, lactancia, menopausia, síndrome premenstrual.
     

  • Trastornos digestivos: hinchazón, trastornos del tránsito, alergias o intolerancias alimentarias, permeabilidad intestinal, síndrome del intestino irritable, insuficiencia hepática, desequilibrio de la microbiota intestinal…
     

  • Fatiga crónica
     

  • Alteraciones del sueño y del estado de ánimo
     

  • Infecciones de repetición
     

  • Aumento de peso
     

  • Problemas articulares
     

  • Osteoporosis
     

  • Una reducción en el rendimiento deportivo
     

  • Problemas en la piel (piel seca, eccema…)

 

Las necesidades de micronutrientes, no afecta a todos por igual
 

La deficiencia en micronutrientes va a depender del tipo de micronutriente
y de
cada individuo. 

En algunas personas, estas deficiencias pueden ser el origen de alteraciones que, a su vez, pueden favorecer la aparición de enfermedades o empeorarlas. En otras en cambio, el mismo déficit, puede no ocasionar los mismos problemas.
 

La capacidad de asimilar los micronutrientes, puede variar según los individuos
 

Hay muchas variables que pueden alterar la absorción de micronutrientes.

 

Para una buena asimilación, es preciso el buen funcionamiento de los órganos digestivos (secreciones hepáticas, biliares, pancreáticas...), también tener un ecosistema intestinal equilibrado, que a su vez, está fuertemente influenciado por el estado de la microbiota (o flora intestinal). 

La toma de algunos fármacos, una gastroenteritis, trastornos digestivos crónicos (estreñimiento, hinchazón...) un estrés prolongado, una falta o exceso de actividad física, también tienen repercusiones sobre la correcta absorción de los micronutrientes.

Los micronutrientes tienen que consumirse en cantidades determinadas y con aportaciones recomendadas en función del paciente: si es hombre o mujer, edad, circunstancias personales, estado de salud, necesidades, carencias, etc.
 

A lo largo de las distintas etapas de la vida, las necesidades de micronutrientes pueden ir variando
 

No son iguales las necesidades de un niño en etapa de crecimiento, que le de una mujer embarazada o lactante, o las de un anciano. 

 

Las necesidades aumentan, cuando el organismo está sometido a un estrés tanto físico como emocional, sobre todo si es intenso o prolongado. También por enfermedades, en especial si son largas o crónicas responsables de un estado inflamatorio o de alteraciones digestivas.

También está influido por el consumo de tóxicos como el tabaco, el alcohol. Asimismo, la toma de ciertos fármacos puede empobrecer las reservas de algunos micronutrientes.