Dieta antiinflamatoria

Ayuda a prevenir o reducir

la inflamación en el organismo, contribuyendo de esta forma

al cuidado de la salud.

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La dieta antiinflamatoria se fundamenta en priorizar alimentos que ayudan a nuestro cuerpo a combatir la inflamación (antiinflamatorios), especialmente aquellos ricos en antioxidantes, y evitar todos aquellos que lo provocan, estimulando el aumento de los marcadores de inflamación sistémica.

Hay muchas enfermedades que se desarrollan con un fuerte componente inflamatorio, por eso, una dieta antiinflamatoria sería de utilidad para reducir la prevalencia de las mismas o bien, para contribuir a su control y atenuar síntomas.

A quién puede beneficiar una dieta antiinflamatoria

Aunque la dieta antiinflamatoria se encuentre indicada y recomendada en cualquier persona,

hay a las que les puede beneficiar de manera especial. Algunos ejemplos serían:

  • Depresión y trastornos del estado de ánimo

  • Problemas gastrointestinales

  • Sobrepeso u obesidad

  • Dolor crónico

  • Procesos degenerativos, como el cáncer

  • Artiritis, tendinitis

  • Enfermedades autoinmunes

  • Trastornos cardiovasculares

  • Diabetes 

 

Consejos para llevar a cabo la dieta antiinflamatoria

 

En realidad, las bases de esta dieta antiinflamatoria se fundamentan en una alimentación mínimamente procesada, es decir comida real.
 

  • Evitar los ultraprocesados que suelen tener además de harinas refinadas y azúcares añadidos, grasas trans y otros nutrientes con efecto proinflamatorio.
     

  • Consumir frutas, verduras y hortalizas cada día, ya que aportan antioxidantes, polifenoles y también mucha fibra, esencial para mantener una microbiota saludable.
     

  • Incluir a diario grasas de calidad derivadas de frutos secos, semillas, aceite de oliva virgen extra, pescados grasos o frutas frescas oleosas como aguacate o aceitunas.
     

  • Chocolate negro (mínimo 90%) o cacao puro, por sus polifenoles que también reducen la inflamación.
     

  • Setas y champiñones, es recomendable comerlos crudos o ligeramente cocidos para conservar sus propiedades. 
     

  • Reducir el consumo de carnes rojas y sustituyéndolos por pescado y proteínas de calidad.
     

  • Añadir especias como canela, jengibre, cúrcuma, entre otras a nuestros platos, no solo para hacerlos más agradables al paladar, sino por su efecto antiinflamatorio.
     

La alimentación y el resto de factores de estilo de vida deben ser prioritarios. Pero también se puede completar con algunos suplementos (micronutrición) cuando se considere necesario, como el magnesio, la vitamina D, ácidos grasos omega 3, entre otros.