Dieta cetogénica

Se define como una dieta alta en lípidos, adecuada en proteínas y muy baja en hidratos de carbono.

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La dieta cetogénica tuvo sus inicios en 1920 utilizada como una terapia para tratar la epilepsia refractaria a tratamiento con fármacos. Se conocía el efecto anticonvulsivo que tenía el ayuno y esta dieta aporta unos efectos metabólicos semejantes a éste.

 

Más adelante, se ha visto que tiene otros efectos favorables para ayudar a la pérdida de peso

y mejorar la salud. 

 

La continua controversia sobre esta dieta se deba probablemente en muchos casos al desconocimiento. Es cierto, que puede no ser una dieta válida para todo el mundo y que no cualquiera puede hacerla. Es recomendable realizarla bajo control médico o personal sanitario, especialmente cuando haya una patología. 

 

Las afirmaciones sobre los beneficios de la dieta cetogénica se refieren a las que producen un beneficio óptimo al conjunto de la población. Sin embargo, puede haber un grupo de personas que no respondan de la misma manera que la mayoría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Qué es la dieta cetogénica

 

La dieta cetogénica se define como una dieta alta en lípidos, adecuada en proteínas y muy baja en hidratos de carbono. 

El nombre “dieta cetogénica” tiene su origen en que se generan pequeñas moléculas de energía que se llaman “cetonas” o “cuerpos cetónicos” en mayor cantidad que en una dieta normal. 

 

Es importante diferenciar la dieta cetogénica con las diferentes dietas hiperprotéicas como la de Atkins, Dukan… que pueden provocar cetosis, pero no siguen las mismas pautas.

 

El conflicto con el que la mayor parte de la gente se enfrenta con este tipo de dieta es su alto aporte de grasa. Y es porque desde hace años, muchos profesionales sanitarios, medios de comunicación y la industria alimentaria, han demonizado este macronutriente, haciéndole protagonista de todos

los males. 

Las grasas como tales no son perjudiciales, pero no todas son iguales, por lo que cuando vayamos a hacer una dieta cetogénica, debemos saber elegir grasas de calidad.

Hay varias modalidades de dieta cetogénica, pero la más común sería:

  • Muy baja en carbohidratos (5%)

  • Alta en grasas (75%)  

  • Adecuada en proteínas (20%)
     

Los porcentajes se refieren al total de calorías ingeridas, no a la proporción de las porciones. Hay que tener en cuenta que las grasas aportan más del doble de energía que los hidratos y las proteínas, por lo que un 75% del aporte calórico que aparentemente parece mucho, no lo es tanto.
 

2. Cómo se produce la cetosis

El combustible prioritario que nuestro organismo utiliza normalmente es la glucosa, que mayoritariamente proviene de los alimentos ricos en hidratos de carbono (azúcar, fruta, legumbres, cereales…). 

 

La grasa es un combustible alternativo al que el organismo recurre cuando hay una escasez de azúcar (glucosa) en la sangre o en situaciones de gran esfuerzo físico. 

 

Cuando no suministramos suficientes hidratos de carbono con la dieta, se van a ir eliminando los que tenemos en nuestras reservas en el hígado y músculos en forma de glucógeno (formado por cadenas ramificadas de glucosa) y van a empezar a utilizarse las grasas como combustible prioritario. Esta quema de ácidos grasos es la que va a generar en el hígado los cuerpos cetónicos, que van a ser utilizados como energía.

 

Es cierto que existen algunas células de nuestro organismo que solo se nutren de glucosa, como son los glóbulos rojos y algunas células nerviosas que carecen de mitocondrias. 

 

Aunque en la dieta cetogénica no se ingieran apenas hidratos de carbono, eso no significa que el organismo no sea capaz de generar la glucosa suficiente para alimentar a estas células. Ésta se elabora a partir de los aminoácidos glucogénicos que provienen de las proteínas, y del glicerol, que forma parte de los triglicéridos contenidos en las grasas. También una pequeña cantidad de hidratos de carbono, procede de los vegetales que se permiten en la dieta. 

 

En el caso del cerebro, hace años se pensaba que solo podía utilizar la glucosa como combustible, pero ya se sabe que, en los primeros días de la dieta, ya se adapta al consumo de cuerpos cetónicos.

 

La cetosis es un mecanismo de supervivencia que nuestro organismo utiliza ante la carencia de alimentos, ya que solo podríamos sobrevivir uno o dos días utilizando nuestras reservas de glucógeno, pero en cambio, podemos resistir mucho más tiempo, utilizando las grasas almacenadas en nuestros tejidos.

 

3. Efecto de la dieta cetogénica sobre la pérdida de peso 

 

Parece contradictorio que haciendo una dieta alta en grasa se pueda perder peso. Pero es que el metabolismo del cuerpo humano no depende solo de los macronutrientes (lípidos, glúcidos y proteína) que comemos, sino es mucho más complejo.

 

El organismo empieza a quemar grasa al no tener suficiente glucosa procedente de hidratos de carbono, que es lo que induce a la cetosis.

 

Hay varias razones que lo justifican:

 

  • Hay una reducción del apetito debido al efecto saciante de la propia cetosis 

  • Un mejor control hormonal, entre otros desciende el nivel de insulina, hormona promotora de la lipogénesis

  • Hay un aumento de la lipolisis, es decir aumento de quema y pérdida de grasa corporal

  • Una mejora en el estado de ánimo y mayor bienestar, que permite una mayor adherencia

 

La mayoría de los individuos que realizan la dieta cetogénica, relatan un mayor bienestar, menos necesidad de picotear entre horas y una sensación de más energía.

 

4. Otros efectos beneficiosos de la dieta cetogénica

 

Diabetes y resistencia a la insulina:

 

La insulina es una hormona que segrega el páncreas, cuando detecta que hay un aumento de glucosa en sangre, favoreciendo su entrada en las células. Hay individuos que no tienen capacidad de secretar suficiente insulina, o la que segregan no es eficaz. 

Las personas con diabetes  o con prediabetes, tienen un problema para metabolizar los hidratos de carbono, teniendo que enviar gran parte de ellos al hígado para convertirlos en grasa, ya que no pueden ser utilizados de manera adecuada por sus otros órganos, especialmente el músculo. 

 

Como en la dieta cetogénica la ingesta de hidratos es muy reducida, la necesidad de insulina también disminuye, por lo que se ha visto que mejoran el nivel de azúcar en sangre, acompañado por una pérdida de peso.

 

Beneficios cardiovasculares:

 

  • Perfil lipídico

 

En contra de lo que muchos piensan, las dietas cetogénicas producen una mejora del perfil cardiovascular, induciendo un efecto cardioprotector en la mayoría de los individuos, aunque puede haber excepciones. 

 

Además de ayudar a bajar peso, produce un descenso significativo del nivel de triglicéridos tanto en ayunas como tras la comida, y ambos niveles se consideran factores independientes del riesgo cardiovascular.

 

Puede haber al inicio un aumento del colesterol total debido a la pérdida de peso.

 

También se produce un incremento de los niveles de HDL (cardioprotector). 

 

En relación a los niveles de LDL, pueden incrementar las cifras totales, sin embargo ese ascenso mejora el perfil LDL, provocando un descenso de las partículas de pequeño tamaño  (perjudiciales) e incrementando las de gran tamaño (protectoras).

 

También hay un porcentaje de la población, en los que el colesterol LDL aumenta significativamente (más que en el resto) sobre todo al inicio de la dieta.

 

  • Hipertensión arterial

 

Está demostrado que una dieta cetogénica seguida de forma adecuada mejora la sensibilidad a la insulina. Esto conlleva a una reducción de los niveles de insulina necesarios para mantener la glucosa en valores adecuados. 

 

Una de las causas de la hipertensión arterial es precisamente la presencia mantenida de niveles altos de insulina en sangre, especialmente en personas obesas o con sobrepeso.

 

También hay una mayor pérdida de líquidos asociados a la eliminación de urea.

 

  • Efecto antioxidante

 

Otro de los beneficios de la dieta cetogénica a nivel cardiovascular es la mejora de la capacidad antioxidante endógena de las células en las mitocondrias, por la activación de la glutatión peroxidasa, que es uno de los más potentes antioxidantes que produce nuestro organismo.

 

Síndrome de ovario poliquístico (SOP)

 

El SOP es un desorden metabólico frecuente en mujeres en edad reproductiva y que se caracteriza por insulinoresistencia, obesidad central y dislipemia. 

 

La dieta baja en carbohidratos reduce los niveles de insulina de manera fiable y de forma constante, además de corregir los problemas metabólicos, entre los que está el síndrome del ovario poliquístico 

 

5. Algunos mitos

 

  • Efectos renales 

 

Los detractores de la dieta cetogénica afirman que el riñón puede verse afectado negativamente. 

 

Cuando hablamos de personas sanas, éstas tienen la capacidad suficiente para adaptarse a esta nueva situación metabólica. Además, el daño renal que algunos atribuyen a la dieta cetogénica la imputan a un exceso de proteína, lo cual es totalmente erróneo. 

 

En el caso de personas con alguna enfermedad renal, tendríamos que valorar cada caso y tomar las decisiones adaptándolas de forma individualizada.

 

  • Cetoacidosis o acidosis metabólica

 

Es importante que dejar claro que la cetosis no es sinónimo de cetoacidosis. Esta última se da en procesos patológicos como en pacientes con diabetes miellitus, es decir en situaciones donde no hay insulina o ésta es inefectiva. 

 

En la cetoacidosis el nivel de cuerpos cetónicos suele superar los 25mmol/l, mientras que en una cetosis controlada no supera los 5mmol/l

 

6. Quienes no deberían hacer una dieta cetogénica

 

La dieta cetogénica es un buen instrumento para mejorar el estado de salud, en especial en casos de enfermedades metabólicas, pero también en personas sanas. 

 

En el caso de querer ponerla en práctica, es recomendable ponerse en manos de personal sanitario, especialmente en:

 

  • Diabéticos con medicación

  • Hipertensos con medicación

  • Enfermos renales

  • Mujeres lactantes

  • Mujeres embarazadas

  • Otras enfermedades

 

Aunque uno crea que está sano, es mejor acudir a un especialista para valorar su estado general y comprobar que no haya contraindicaciones para hacer la dieta.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Doctora Ana Tellería

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