Comida real

Un retorno a la cocina casera, con productos de temporada y de cercanía

Las zanahorias orgánicas

Hablamos de comida real en referencia a aquellos alimentos frescos, o cuyo procesamiento haya sido mínimo (lavado, cortado), y a aquellos cuyo procesamiento no haya interferido de forma negativa en sus propiedades saludables o empeorado su calidad.

 

El concepto de comida real o su equivalente en inglés, “real food”, se está extendiendo últimamente entre la población, sobre todo entre aquellos preocupados por su salud y en especial por su alimentación. 


Si evitáramos los alimentos ultraprocesados, muchos de los problemas de salud de las sociedades desarrolladas desaparecerían.

 

Pero cuando hablamos de comida real ¿a qué nos referimos?

 

Comida, sería toda aquella sustancia que podemos ingerir y que sirve de alimento. Pero sabemos que toda la comida que hay en el mercado no es saludable, y que, aunque la mayoría cree saber diferenciar lo bueno de lo malo, en muchas ocasiones surge la duda. 

 

La industria alimenticia se ha encargado de llenar el etiquetado de sus productos de mensajes engañosos, como “light”, “bajo en grasas”, “sin azúcares añadidos”, “rico en omega 3”, etc., que buscan confundirnos y hacernos pensar que son alimentos saludables. Precisamente, uno de los motivos por los que surge el movimiento de comida real, es el evitar que nos despisten con estas argucias.

 

El efecto de los alimentos en nuestra salud, no depende de las descripciones que puedan tener en su etiquetado, sino más bien todo lo contrario. 

 

Cuanto más simple y básico sea lo que comemos y mejor podamos reconocerlo,

más saludable será.

 


 

Cómo conseguir diferenciar los alimentos reales


Alimentos que no han sufrido ningún tipo de procesamiento ni transformación 

 

Son aquellas partes comestibles de vegetales (frutas, verduras y hortalizas) y animales (carnes, pescados, mariscos y huevos), así como los champiñones y las algas en su estado natural.

Es recomendable elegir productos de proximidad y de temporada, y si es posible ecológicos.

 

Alimentos que han sufrido ningún tipo de procesamiento o transformación

 

En este grupo, todos los alimentos suelen ir envasados y en el paquete se añade el nombre y la composición nutricional. Existen excepciones como el caso de los alimentos a granel, en los cuales, aunque el consumidor no vea el etiquetado, debe estar especificado en el envase que recibe el proveedor.

 

  • Alimentos mínimamente procesados:

 

Serían aquellos alimentos que han sufrido un único proceso con una mínima transformación, para mejorar su conservación y que habitualmente es preciso cocinar para poderlos comer.

 

  • La desecación: legumbres, cereales en su estado natural (no harinas), hierbas, especias, semillas, infusiones, cacao y café (también ha sido tostado).

  • La congelación y el envasado al vacío: todos los alimentos del primer grupo.

  • Alimentos poco procesados:

 

Serían los alimentos del primer y segundo grupo, que han sufrido algún tipo de transformación que haya sido beneficioso o inocuo con respecto a sus propiedades saludables. No deben de llevar más de tres ingredientes en su composición (salvo excepciones*) y todos ellos pueden ser reconocidos por el consumidor. 

 

  • El aceite de oliva virgen extra

  • Vinagre de vino, de sidra

  • Las conservas de verduras, hortalizas y legumbres no condimentadas

  • Las conservas de pescado al natural o en aceite

  • Jamón y lomo ibérico de bellota

  • Jamón cocido

  • Pasta, cus-cus, harina integral

  • Pan 100% integral de masa madre

  • Leches vegetales sin azúcar añadido

  • Leche y derivados fermentados (yogures y quesos)

 

* Las excepciones que mencionaba serían aquellos preparados que pueden tener más de tres ingredientes, pero que todos ellos sean reconocibles y pertenezcan a los dos primeros grupos. Como hay muchos, voy a poner un ejemplo:

 

  • Gazpacho: tomate, pepino, ajo, aceite de oliva virgen, vinagre y sal.

 

Este tipo de alimentos serían de consumo esporádico, pero no los puedo incluir en el siguiente grupo porque no son poco saludables. Lo más adecuado sería cocinarlos nosotros en casa, pero es comprensible que a veces la falta de tiempo y las prisas nos impiden hacerlo. Puede ser un recurso al que acceder de manera puntual.

 

  • Productos ultraprocesados (no saludables)

 

En este grupo estarían incluidos todos aquellos productos alimentarios (me niego a llamarlos alimentos) que debemos evitar. Son lo opuesto a la comida real y por lo tanto poco saludables.

 

El objetivo del ultraprocesado es crear productos alimenticios prácticos (duraderos y listos para

el consumo inmediato o rápido), atractivos y apetitosos, y además rentables, con ingredientes

de bajo costo. Suelen ser fáciles de distinguir porque:

 

  • Van envasados habitualmente en paquetes de plástico, cartón o las dos cosas, con colores llamativos para llamar la atención del consumidor.

 

  • El etiquetado es prácticamente invisible al ojo humano en cuya composición figuran una larga lista de ingredientes totalmente irreconocibles, entre ellos, 

 

  • aditivos, identificados con la letra E (E300, E133…) (conservantes, antioxidantes y estabilizadores) y otros muchos que se utilizan para imitar o mejorar sus calidades organolépticas o para disimular el aspecto desagradable del producto final.

  • azúcares disfrazados con nombres engañosos (jarabe de maíz, dextrina, dextrosa, maltodextrina, cebada de malta, melaza…), harinas refinadas, almidones, aceites refinados, aceites hidrogenados y sal 

  • substancias comestibles extraídas de otros alimentos, como la caseína, la lactosa, el lactoserum, el gluten…

  • En ocasiones aparece una descripción seductora del producto como” light”, “0%” “bajo en grasas”, “rico en omega 3”, “sin azúcares añadidos”. Desconfiad siempre de etiquetados con “apellidos”


Es imposible enumerarlos todos porque por desgracia son demasiados, pero los más habituales son:

 

  • El azúcar, es el rey de los ultraprocesados

  • Bebidas y refrescos azucarados o edulcorados (light) incluidos los zumos de fruta y bebidas energéticas

  • Lácteos y yogures azucarados o edulcorados y helados 

  • Cereales de desayuno (excepto los copos de avena), galletas, bollería y barritas energéticas

  • Chocolate con leche

  • Panes de molde, panes industriales, panes refinados, pizzas

  • Patatas fritas de bolsa y todo tipo de snacks salados

  • Caramelos, gominolas y otras chucherías dulces

  • Fiambres ultraprocesados (pavo, mortaleda, chorizo, salchichas…)

  • Salsas comerciales